Pasó una semana desde el accidente y a pesar que se quedaba más tiempo en la escuela otros dos días esperando a su hermana había decidido que era mala idea ir a observar al equipo de football. También había tenido otros encuentros con Jack, quería agradecerle por defenderle pero cada vez que intentaba acercarse él se iba, Theo no es tonto y sabe que lo está evitando, en su lugar haría lo mismo pero no le gustaba quedarse con las palabras en la boca y solo quería decirle un “gracias” sincero, sin sarcasmo o ironía como lo había hecho frente al resto del equipo.
Como aun tenía hora y media que matar durante tres días de la semana se las arregló para conseguir que la sala de música quedara abierta y por “conseguir” se refiere a que se robó la llave, no la extrañarían. Así que ahora pasaría las tardes en la seguridad del salón de música, un lugar donde se sentía cómodo. Sabía tocar el teclado, la guitarra y el violín, tal vez y podría aprender a tocar otros de los instrumentos que habían ahí pero prefirió usar ese día para sentarse frente al piano y repasar todas las canciones que había aprendido desde los 6 años, o a menos aquellas que recordaba y entre ellas estaban diversas de journey y una de sus favoritas: open arms que tarareaba mientras tocaba.
Ahora si fue como de costumbre, y el equipo ya se había duchado e ido hacía algunos minutos, pero Jack se quedó en la cancha un rato más y terminó por entrar a las duchas cuando ya no había una sola alma.
Algo que Jack ha ocultado, o por lo menos se ha echo el idiota al respecto a propósito, es que tiene una muy buena voz. Cuando era chico, otra cosa de las que hacía con su padre era que se iban de pesca y por las noches hacían grandes fogatas y ambos sacaban sus guitarras. Su papá fue el que le enseñó a tocar ese instrumento y el bajo, su madre, el piano; y aún tiene esos instrumentos en casa pero prefiere evitarlo para que su madre no tenga que tocar la puerta de su habitación a decirle que acababa de equivocarse en una nota (Aunque Jack sabe que está mal, pero discutir con ella es simplemente un caso perdido). Y en las duchas, esos días en que hasta el entrenador se había dignado a retirarse y le dejaba la llave a él, cantaba a todo pulmón. Este día también lo hizo, y se recitó cada una de las canciones de Journey.
Para cuando termina, se viste rápido y recoge todo de su casillero tarareando la canción de Open Arms. Nunca se preocupa mucho por como se va caminando a casa después del entrenamiento: una camiseta negra pegada al cuerpo, unos pantalones deportivos rojos con el sello de la Preparatoria Saint Lauren. Camina por los pasillos que normalmente son callados a esa hora, cuando sus tarareos de Journey toman otro rumbo, y puede escuchar la música. Eso no puede venir de su cabeza, ¿No? Sus ojos vagan lento por los pasillos, pone atención a sus oídos, busca la música. ¿Alguien le había oído cantar o algo así? Se va asomando a los pequeños ventanales de vidrio que hay en las puertas de las aulas, hasta que se encuentra con la música… y otra desgracia.
Theo y Jack cruzan miradas de pura casualidad: el momento en que él se asoma él levanta la cabeza, y sabe que se acaba de meter en un gran lío. Mira de reojo la puerta de salida del pasillo: faltaban unos seis o siete metros, estaba bastante lejos. Aún así no tarda en reaccionar y se da a la huida antes de que el chico le alcance.