Frunce el ceño. –No, no alcanzo, tu eres un gigante yo no, mira– se paró de puntas y sus dedos con trabajo rosaban la repisa de arriba. –Bájalo tu.
–No soy gigante. –Le mira con un rostro entre confundido, ofendido y realmente consternado. Es decir, la mayoría de los chicos medían entre 1.75 y 1.80, y que Christopher esté 1 centímetro debajo le hace entrar en talla. –¡El enano eres tú! No alcanzarías ni aunque treparas ni brincaras. –Se burla, ríe y junta sus manos haciendo que sus ojos se achiquen, divertido.